Las circunstancias de la vida te enseñan,
sean cosas pequeñas o grandes lecciones siempre algo hay que sacar.
. Estar siempre lista
Aunque suene un poco servicial hay que
tener bien en claro esta regla, que no solo equivale al sentido de estar
vestida, sino al de siempre estar disponible, bien y aunque te llamen a las dos
de la mañana saber que podes salir sin
caer en el mismo outfit del finde anterior
y revolver entre la ropa sucia. Más allá de poder sentirse renovada, el
solo hecho de mirarse en el espejo y decir, estoy lista, me gusta cómo me veo,
vamos es sencillamente satisfactorio. Pruébenlo, funciona.
“Siempre envidié a las chicas del after
office que solo para ir se sueltan el pelo, un poco de rimmel, delineador y
están listas. Yo si tuviera que ir después de trabajar a Terrazas tendría que
volverme a vestir por completo”. Este fue el click, pero el detonante es peor:
El
sábado a la noche me llama Mr. G respondiendo el mensaje que le mande tipo 11,
típico –Que haces hoy? :) – Con la mejor buena onda me dice si quería ir a la
casa que iban a ir unos amigos porque estaba solo, que estaba invitada y que si
no había problema que valla ya, o me ofreció venir a buscarme… YO estaba en
pijamas, con un rodete, destruida después de un partido de hockey (Nunca les
conté que practico este deporte desde los
7 años), sin bañarme y deprimida por ver el video que había hecho con mi
ex para nuestro aniversario. Debo confesar que su llamado me alegro la noche,
ya que con todas las palabras lo puedo definir como un BOMBON, (ojos verdes,
pelo castaño, alto, simpático, sonrisa compradora y toda la actitud del mundo)
pero esa alegría duro dos minutos ya que después entré en la crisis “NO, yo así
y esta propuesta. Me tengo que preparar ya. Ok, mínimo dame dos horas, ya que
bueno, para ser sincera ni siquiera estaba depilada.” - Bueno dale - su respuesta, pero intuición
femenina las ganas había decaído… Resulto ser que para cuando estaba lista
(1:30 am) me manda un mensajito diciendo que habían llegado sus padres que la
fiesta se había suspendido. Conclusión final: Todo hubiese sido terriblemente
diferente si le hubiese dicho – Dale veni, te espero –
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