Con inspiración en lo que me había pasado
el sábado pasado decidí hacer un lugar en el blog para contar también cosas que
le pueden pasar a cualquier mujer soltera de 18 años de edad no?... Esto va a
tener lugar los días domingos, va a ser tipo una columna semanal con título
cambiante, que obviamente va a estar relacionado con el contenido pero que como
señalizador va a aparecer el Little heart.
“Doctor Love y confirmación de la teoría:
Más es menos cuando de coquetear se trata”
Llevando ya casi un mes de internación
tengo que admitir que me aburría un poco mirar horas y horas la revista y el
Perfil del chico que me gusta para ver (y deprimirme) con las sorpresa que me
llevaba a cada rato. Entonces decidí darle un giro a mi período de paciente y
me dedique a mirar más allá de las batas blancas.
Para mi sorpresa no me costó mucho
encontrar algo con que entretenerme, ya que justo después de haber pensado esto
apareció el, Ignacio. Mi victima para no aburrirme en el hospital. Obviamente
chicas no caí en el cliché de pararme en el pasillo y hacerme la linda sino
simplemente me mostré interesante… Por ejemplo mientras mis dos compañeras de
cuarto: insoportables, 17 y 16 años, inmaduras, histéricas, y con mas baba que
Beethoven, el perro de la película, se morían y se retorcían de dolor para que
las atendiera, yo estaba estudiando (ya que no me quedaba otra) con todas las
fotocopias ahí y cada vez que pasaba lo veía pero no exageradamente, o le
respondía lo justo y necesario, como indiferente. Ojo, costó mucho, no fue
fácil en lo absoluto.
Pero sin querer un día me encontré hablando con el
de las cosas que hacía, de que trabajaba y que estaba estudiando. Punto para
mí, ya que las otras en cambio las únicas palabras que les dirigía era
–paciente estable, cualquier color
avísale a alguna enfermera- Fue muy gracioso porque ahí te das cuenta de que
los consejos de mamá sirven Jajaja “Si
te gusta, míralo, pero no se lo demuestres, una sonrisa en el momento justo a
veces basta y sobra.”
Los días fueron pasando y cada vez
hablábamos más, se frenaba para verme cada vez que pasaba por la puerta, me
sonreía cada vez que podía, en las rondas medicas no paraba de mirarme y como
broche de oro para aprobar mi teoría dos días antes de irme me guiñó el ojo.
No soy cualquier mujer así que no pasamos
celular ni nada por el estilo solo me llevo el lindo recuerdo de lo bien que se
siente coquetear con alguien por el solo hecho de sentirte bien con vos misma.
Pruébenlo, levanta un 100% la autoestima y
más si la tal víctima es más grande, de unos 22 años, rapadito color castaño
claro, ojos verdes, alto, y muy linda sonrisa.
(Solo una excepción, la columna dedicada al amor y otras adicciones va a tener lugar los todos los Domingos)
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